22 ene 2015

LOS NIÑOS QUE JUEGAN LIBRES SERÁN ADULTOS CON MAYOR AUTOESTIMA Y CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN

Un estudio señala que el juego no estructurado resulta beneficioso a largo plazo


Una encuesta realizada en Alemania refleja que las personas que tuvieron tiempo libre de niños, para jugar de forma no estructurada, son más flexibles y adaptables a las circunstancias de adultos. Tienen mejores relaciones sociales aquellos que hacían más cosas por su cuenta, como explorar el barrio, sin un conCon una abundancia cada vez mayor de actividades extraescolares, está creciendo la idea de que los niños están perdiéndose algo importante si no tienen tiempo para jugar libremente, sin una estructura.

Una nueva investigación realizada en Alemania, informa la revista estadounidense Pacific Standard, sugiere que estos temores son justificados: las personas que recuerdan haber tenido un montón de tiempo libre en la infancia disfrutan de altos niveles de éxito social como adultos.

Un equipo de tres psicólogos de la Universidad de Hildesheim, dirigido por Werner Greve, realizó una encuesta a 134 personas. A los participantes se les presentó una lista de siete afirmaciones, y tuvieron que decir el grado en que se ajustaban a sus propias experiencias de la infancia (es decir, de tres a 10 años).

Entre las afirmaciones figuraban estas: "Mirando hacia atrás, probé muchas cosas y experimenté mucho por mí mimo"; "de vez en cuando, me daba una vuelta solo o con amigos para conocer el barrio"; y "mis padres siempre estaban con miedo de que algo pudiera pasarme, así que no me dejaban hacer muchas cosas por mí mismo."

Los voluntarios también expresaron su grado de acuerdo o desacuerdo con 10 afirmaciones diseñadas para medir el "éxito social": "Mis amigos vienen a pedirme consejo"; "mi trabajo es apreciado por los demás"; y "si algo sale mal, tengo amigos a mi lado que me apoyan." Pruebas adicionales midieron su capacidad para ser flexibles ante los reveses de la vida, y su nivel general de autoestima. trol tan exhaustivo de sus padres. 

 

Jugar de manera libre en la infancia es beneficioso de mayores. Imagen: Stepanov. Fuente: PhotoXpress. 

Resultados

Los investigadores encontraron una correlación positiva significativa entre haber tenido tiempo suficiente para jugar libremente en la infancia y el éxito social del adulto.

También se halló un vínculo entre el tiempo libre de los niños y una alta autoestima y la flexibilidad para ajustar las metas personales.

Con todo, "no hace falta decir que el juego infantil no es el único ni quizás el más importante predictor del éxito social... la correlación que encontramos en este estudio fue sorprendentemente alta", escriben los investigadores en la revista online Evolutionary Psychology.

El juego libre, argumentan, permite a los niños desarrollar la flexibilidad necesaria para adaptarse a las circunstancias y ambientes cambiantes, una habilidad que es muy útil cuando la vida se vuelve impredecible en la edad adulta.

Así que puede que a los padres les interese que sus hijos tengan el tiempo y la libertad para jugar y explorar a su propio ritmo. Tutelarlos y orientantarlos puede ser estupendo, pero como esta investigación nos recuerda, hay muchos tipos de experiencias de aprendizaje, y algunas de las menos formales pueden valer la pena a largo plazo. 

 Werner Greve et al.: Does playing pay? The fitness-effect of free play during childhood. Evolutionary Psychology (2014). 

 

 

13 ene 2015

EDUCACIÓN EN FINLANDIA

Buenas noches, ya hace dias que no compartia nada con vosotros.

Hoy os dejo este artículo que me he encontrado navegando por la red, algunos ya lo habéis podido ver en mi facebook. Me ha parecido muy interesante. 

 

 

Tres aspectos de la educación en Finlandia que necesitamos importar con urgencia

Kaylee & Briar snowHay muchos elementos que hacen de la educación en Finlandia una de las mejores del mundo, y no sólo por sus resultados, que sólo son la consecuencia. Por ejemplo: la alta consideración social y económica del docente, la innovación y libertad pedagógica del maestro, el cuidado individual a cada alumno  o el hecho de que la financiación de las escuelas se realiza a través de los ayuntamientos. Esto último garantiza que en cada municipio la educación sea considerada una prioridad (¡¡se trata de sus propios hijos!!).  Estos son solo algunos ejemplos.
De todos ellos, hay tres aspectos fundamentales que marcan una diferencia de base con el sistema español, y que, soñando despierta, me gustaría importar con carácter de urgencia.
1) La no-injerencia política. La educación en Finlandia no es algo estático, sino que está en evolución permanente … con criterios pedagógicos. No son los políticos, sino los docentes quienes lideran esa evolución.  En España, lo primero que hace cada nuevo gobierno que llega al poder es imponer, desde arriba y sin suficiente consenso con la comunidad educativa, los cambios que considera oportunos, en base a criterios que ni los docentes ni los ciudadanos acertamos a entender.  El progresivo deterioro de la calidad educativa demuestra que esos criterios pueden ser variados, pero no son pedagógicos, a la vista del resultado. En cualquier caso se apoyan en una visión mecanicista del niño no como un ser inteligente en evolución, sino como una caja que hay que llenar, y cuando antes se empiece mejor. Eso con cada vez menos recursos…
amasar2) Comenzar la escuela en primaria. En Finlandia y otros países avanzados, la etapa del jardín de infancia se prolonga hasta los 6 años, lo que aquí consideramos el 2º ciclo de la Educación Infantil. Los niños empiezan a aprender a leer y escribir y a contar a los 7 años, porque es cuando están neurológicamente maduros para ello. Antes de ese momento, su tiempo se dedica al juego (gran parte de él al aire libre), la actividad manual y escuchar narraciones. “Estar maduro” implica aprender con facilidad y disfrutando. Hay consenso entre los pedagogos en que adelantar etapas es un error que no sólo les priva de un tiempo valioso para jugar, que es lo que necesitan hacer en esta etapa, sino que convierte el aprendizaje en una tarea ardua, desagradable. Muchas dificultades de aprendizaje son el fruto de esta profunda incomprensión de cómo son y cómo aprenden los niños en realidad.  No cargarse su afán y su placer por aprender debería ser una prioridad.
3) El arte, parte integral de la educación. La educación musical y artística no sólo nos conecta con lo más elevado de la inteligencia humana, 46d4a07079f03c7a4ee2a08d6c3cbc6fsino que es un cauce natural de desarrollo de la creatividad, y como “efecto colateral” facilita el aprendizaje de otras materias más formales. En el Jardín de Infancia, cantar potencia el desarrollo físico, mental y social de los niños y se refleja en el desarrollo del habla y la inteligencia social. No hay desarrollo integral sin las artes en la escuela. Y con “arte” no me refiero a colorear fichas… Así, mientras los pedagogos van descubriendo cómo el arte favorece el desarrollo integral de las niñas y los niños, y hay países que incluso recogen en su constitución el derecho a la educación artistica en la escuela, en España su presencia en el curriculum escolar va disminuyendo progresivamente, por ser considerada algo menor, colateral, sin una utilidad directa.  Una visión bastante miope de la educación.
Es también lamentable la forma en que el sistema escolar proyecta su sombra fuera de la escuela, concretamente  sobrecargando con deberes incluso a niños muy pequeños. Se trata de un instrumento perverso con el que la escuela se apodera del poco tiempo libre que queda a los niños, reduciendo aún más su tiempo de juego y generando estrés familiar. Un tema penoso que demuestra que poner el acento en forzar la marcha, en realidad, no funciona, y que merece una rebelión de los padres.
Isabel Fernandez del Castillo

14 dic 2014

MI HIJO SE PONE VESTIDOS Y A MÍ ME PARECE BIEN

Aquí os dejo un artículo que leí hace muy pocos dias y que me ha parecido interesante compartir con vosotros. Todavia nos queda mucho por cambiar de esta sociedad que dice ser abierta de mente, pero luego nos encotramos con casos como el que relata el artículo, y somos incapaces de no etiquetar al niño/a.

Mi hijo se pone vestidos y a mí me parece bien

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Cada mañana, mi hija de cuatro años, Sydney, coge una silla para subirse al armario y coger un vestido de la percha. Yo intento que pruebe otras opciones: "¿Por qué no te pones hoy unos pantalones cortos?" Pero Sydney es muy cabezota. Además, creo que se merece libertad para elegir lo que quiere ponerse.
Mi hijo Asher tiene dos años. Para vestirle, cojo unos pantalones cortos y una camiseta del cajón, porque a él todavía le cuesta ponerse la ropa. En cambio, sí que sabe desvestirse, y lo que suele hacer es arrancarse la ropa y gritar la palabra "vestido" una y otra vez. Escala a la silla del armario y alcanza uno de los vestidos de Sydney: "Este", dice.
Así que, la mayoría de los días, mi hijo va vestido como una princesita Disney. Dejando a un lado todas las costumbres sociales, no le quedan nada mal los vestidos. Y puede que en un día de verano en Los Ángeles, a casi 30ºC, sea la opción más práctica.

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Antes me daba un poco de vergüenza que el niño llevara vestidos en público. Y no porque me preocupara de que la gente le mirara raro, sino porque no quería que pensaran que era yo quien había decidido ponerle un vestido. Como si entre mis planes estuviera el hecho de utilizar a mi hijo para romper las normas sociales, o, como me preguntó una amiga de mi madre: "¿Es que querías otra hija?"
Esto ocurrió en la fiesta de cumpleaños de la hija de una amiga. Antes de salir de casa, intenté convencer a Asher para que se cambiase de ropa. Sabía que si se presentaba con un vestido, se sucederían un montón de preguntas y opiniones y, la verdad, no me apetecía tener que responder.
Pero Asher se puso más pesado que nunca. Le entró un berrinche enorme cuando yo me decidía a meterle las piernas en unos pantalones. Las lágrimas le caían por la boca y, de repente, me di cuenta de que estaba luchando por algo en lo que ni siquiera creía. Estaba haciendo que mi hijo se sintiera mal por algo por lo que no debía avergonzarse. Así que paré. Le di un abrazo y me disculpé. Entonces, le volví a poner el vestidito lila de princesa con los zapatos brillantes de su hermana.

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Fuimos a la fiesta y, como me imaginaba, algunas personas se rieron e hicieron comentarios. Alguien me dijo: "¿Te parece divertido? Hay niños aquí. ¿Quieres que lo vean?" Otro preguntó: "¿Es que quieres que sea gay?"
Yo mantuve la calma. Les expliqué lo mejor que pude que no había correlación entre la forma de vestir y el hecho de ser gay. Y si resulta que es gay, no será por nada yo haya hecho, sino porque es gay y punto. Quizás es una etapa. O quizás no lo es. Pero, sea lo que sea, no quiero que se sienta incapaz de expresarse por falta de apoyo de sus padres. Algunos lo entendieron. Otros, atrapados por la religión o por la ignorancia, nos pusieron mala cara.
Hay mucha gente comprensiva. Ven a mis hijos, a Sydney, con su pelo rubio largo y sucio, y a Asher, con su pelo corto castaño oscuro, y dicen: "Me encanta el corte pixie de tu hija". Cuando respondo que es mi hijo, sonríen y dicen: "Ah, pues me encanta". También se disculpan, pero yo les tranquilizo: "No pasa nada. Lleva un vestido morado con zapatos brillantes. Es fácil confundirse". Sé que hay padres que se molestan si confundes el sexo de sus hijos, pero yo no soy uno de ellos.

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Un amigo gay me vio con los niños un viernes por la noche en un concierto de jazz en el museo y, sin venir a cuento, dijo: "Bueno, yo no me ponía vestidos cuando era pequeño", que es como decir: "No te preocupes. Tu hijo no es gay como yo". Este hombre gay y casado intentaba tranquilizarme por un problema que ni siquiera existía. Si mi hijo es gay, pues vale. Quizás es. O quizá no. Quizá va a ser travesti. O quizá no. Pero yo no tengo control sobre ello. Lo único que puedo hacer es apoyarlo.
Lo más triste de este encuentro fue descubrir cómo entendía mi amigo lo de ser gay. Como si fuera una maldición. ¡Con lo bien que están las fiestas de tíos guapos! Pero claro, él está casado. Probablemente se haya olvidado.
Normalmente llego a casa antes que mi mujer, así que cogí a los niños para sacar a pasear al perro. Estaban jugando con la ropa: mi hija hacía que Asher era su muñeca, y le probaba vestidos, zapatos y diademas. Luego Sydney me dijo que quería que yo también me pusiera un vestido: "¡Ay, va a ser muy divertido!"
Yo le dije que no. Pero ella siguió insistiendo. Yo le dije: "La gente se va a reír de mí". Y ella replicó: "Si lo hacen, les mandaré a paseo". No pude discutir contra eso, y me metí como pude en uno de los vestidos más elásticos de Carrie. Paseamos al perro por nuestro bloque, y el placer que le entró a mis hijos al ver a su padre salir de su zona de confort acabó con la humillación que yo sentía.
Carrie ya estaba llegando a casa, y le vi la mandíbula desencajada desde el final de la calle. Se estaba riendo. Hasta nos hizo una foto. Y me dijo que tuviera cuidado con no romperle el vestido. Luego nos fuimos todos a comer pizza.

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3 dic 2014

UNA MIRADA ADULTA SOBRE EL NIÑO EN ACCIÓN

Buenas tardes! hoy os recomiendo la lectura del libro de Agnès Szanto Feder "Una mirada adulta sobre el niño en acción".

 La doctora Agnés Szanto Feder nos invita a la reflexión, a la toma de conciencia, a cuestionarse, a mirarse a si mismo, a tomar posición y analizar las propias ideas y los propios actores en relación a ese ser complejo y misterioso, que, en su pequeñísimo cuerpo, en su mirada abierta o fugaz, en sus puños apretados y en su boca anhelante es portador de todos los secretos y de todas las potencialidades de lo humano. 
Nos convoca a indagar lo que subyace en lo aparentemente obvio y banal, en lo conocido y arraigado en lo ancestral de la cultura, en el aporte de as ciencias, siempre teñidas ideológicamente, en las creencias, mitos y saberes para develar aquello oculto, no dicho, no formulado o no consciente que es finalmente la imagen de niño que tenemos y la imagen de hombre que queremos o que tememos ayudar a crecer. 
Su voz es una llamarada de sensatez que ilumina y nos convoca, con tantos otros, con pasión, con humor, con alegría y con responsabilidad a crear condiciones humanas, un poco más humanas, menos robotizadas y escindidas en las que la dignidad, la belleza y la poesía funden el lugar en el mundo para la aventura de ser y de crecer. (reseña de Myrtha Chokler)

Y os dejo algunos detalles de su biografía:

Nacida en Budapest (Hungría), emigró a Francia en 1957. Su ansia de conocimiento y de rigurosidad cientifica se plasmaron en una amplia formación universitaria: desde la Licenciatura en Matemáticas Aplicadas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la Sobonna en 1966, hasta la Carrera de Psicología en la Universidad de París VIII SAint-Denis y luego a la Maestría y el Doctorado en Psicología Genética en la misma Facultad bajo la dirección del profesor TRan Thong.
A partir de 1968, nacionalizada francesa pudo realizar frecuentes pasantías en el Instituto Lóczy y tener acceso a datos estadísticos relativos a los niños que allí vivían, y a todo el ambiente que lo caracteriza.
Ha actuado como docente invitada de la Universidad de Lieja, en Bélgica, y de la de Saint-Denis en París, de la Universidad de Bolonia en Italia. En 1985 comenzó a dictar seminarios en la Argentina. Actualmente es docente estable en la CArrera de Posgrado de Especialización en Desarrollo Infantil Temprano de la Facultad de Educación, Universidad Nacional de Cuyo y también del Doctorado en Fonoaudiología de la Universidad del Museo Social Argentino. Publicó numerosos artículos en Francia, EEUU, Argentina, Hungría, Italia y Bélgica y el libro "Lócy, un nouveau paradigme?", Presses Universitaires de France, con edición en castellano: Lóczy, ¿un nuevo paradigma?, Edinuc, Mendoza, 2006. Es Vicepresidenta de la Asociación Pikler-Lóczy y miembro ejecutivo de la Red Pikler de Nuestra América desarrollando cursos de formación permanente, tanto en Argentina, Perú, Brasil, Chile, Ecuador, EEUU abriendo caminos a una nueva mirada plena de respeto por el niño.

26 nov 2014

L'HORA DEL DINAR



Els àpats, son moments de cura de l’infant, que hem d’afrontar com un moment de plaer cap a l’infant.
La nostra cultura ens relaciona al voltant dels àpats, celebracions, reunions, trobades amb amics o companys de feina o escola,... per això, jo crec que des de ben petits, hem de gaudir d’aquella estona, i crear un ambient adient perquè l’infant gaudeixi de l’estona.
Avui us deixo una presentació que faig fer en l’última escola que vaig treballar, on s’explica les diferents fases per arribar des de el menjar a falda (pit, biberó, primer contacte amb els estris) fins menjar en petit grup a taula. 


P.D.: He tret les fotos dels infants per preservar la seva seguretat.